Transito en espiral, Remedios Varo

Autor: Remedios Varo
Titulo: Transito espiral ó Transito en espiral
Año: 1962
Técnica: Óleo
Soporte: Tabla
Material: Madera de chopo
Medidas: 100 cm x 115 cm
Escuela: Surrealista
Tema: Simbolismo
Procedencia: Museo de Arte moderno de México

 

Descripción y análisis:

La ciudad:
Se puede leer como ciudad heterotópica, ya que es un lugar ilusorio que contesta la típica distribución del espacio urbano moderno[11]. Se aprecian en esta obra diversas características de las ciudades antiguas (imaginarias o no) tal y como vienen explicadas por Chevalier y Gheerbrant: la ciudad antigua tenía que fundarse en una convergencia de vientos y aguas, de corrientes terrestres, y en consonancia con la luz y la oscuridad; según Platón, la capital de Atlantis estaba organizada en una serie de círculos concéntricos[12]; en el centro de las ciudades angkorianas se alzaba la Montaña, una imagen del monte Meru, centro y eje del mundo donde estaba el lingam real como en un templo; en la Edad Media se entendía la humanidad como un peregrino entre dos ciudades y la vida como un peregrinaje entre la ciudad de abajo y la ciudad de arriba; según el psicoanálisis contemporáneo, la ciudad es uno de los símbolos de la madre en su doble aspecto de protectora y controladora, siendo básicamente relacionable con el principio femenino (Chevalier y Gheerbrant 1996: 203-205). Todas estas características pueden observarse en mayor o menor medida en Tránsito, donde en general parecen celebrar la comunión de contrarios. Por ejemplo, la posible coexistencia de elementos masculinos y femeninos en el óleo enfatiza tal idea. Según Chevalier y Gheerbrant (1996: 203), la construcción de ciudades es un signo del asentamiento de las tribus nómadas, razón por la cual éstas solían construirse en cubos, símbolos de la estabilidad, y no circularmente como las tiendas nómadas y campamentos, símbolos del movimiento. Desde este punto de vista, la ciudad de Tránsito también se sitúa en un espacio liminar, pues combina la arquitectura urbana con la posibilidad de movimiento que marca la espiral.

La espiral, la insularidad y el barco:

Kaplan destaca las similitudes entre esta obra y un dibujo alquímico de Goosen van Vreeswick (Kaplan 2000: 169-170). Sin embargo, las diferencias son notables al menos por lo que respecta al espacio, ya que en el dibujo de Vreeswick la espiral no incluye la ciudad sino que ésta se percibe al fondo de la imagen. La espiral de Varo, como forma perfecta por incluir un centro de transcendencia y una apertura al infinito, se opone a lo circular, que en su obra puede leerse en clave negativa como en Rompiendo el círculo vicioso (1962) (Kaplan 2000: 163). María Zambrano ilumina esta idea:

“La espiral del ser. Los gnósticos se darán en espiral, en la que no hay reiteración; el círculo da la pobreza del ser, su economía indispensable. En el círculo no hay lugar para que los bienaventurados abran sus alas, ellos que son como pájaros impensables. Tampoco puede haber lugar para otros universos, otros pájaros, otras almas hijas del creador, además de las que ya conocemos. (cfr. Luquin Calvo 2008: 236)”

Tránsito en espiral convierte la negatividad que pudiera relacionarse con la idea de tránsito (en Varo ocasionalmente reminiscente de su condición, entre otras cosas, de exiliada) con la espiral, que como se ha mencionado permite llegar a otros mundos alternativos habitados por otros seres. Aparece una especie de ciudad de estilo medieval con torrecillas distribuida en forma de espiral y entre los huecos de tal espiral se ve el agua de lo que se supone es el mar. Por lo tanto, no hay carreteras sino una especie de ríos y éstos son transitados por una variedad de medios de transporte maravillosos, vistos en otras obras de Varo y testimonio de su pasión por la tecnología (algo que su padre, que era ingeniero hidráulico, debió inculcarle) y, en especial, por el trabajo de Leonardo da Vinci. Se aprecian cinco animales blancos que semejan cabras montesas y once personas que en la mayoría de los casos no se sabe si son hombres o mujeres (excepto la pareja que aparece en la parte central inferior de la imagen). Cinco barcos (de carácter fantástico y algunos de los cuales tienen forma oval) van y cuatro vuelven de lo que parece ser el centro de la ciudad. No hay diferencias aparentes entre los que van y los que vuelven, sin embargo la dirección que toman determina la doble naturaleza de la espiral, pues se permite el movimiento en sentido del reloj y también al revés, es decir, esta espiral de Varo se puede leer como dextrógira o no. Dice Juan Eduardo Cirlot que “las antiguas tradiciones distinguían entre la espiral creadora (que se representaba dextrógira, atributo de Palas Atenea) y la destructora o torbellino (hacia la izquierda, atributo de Poseidón)” (Cirlot 2006: 202). Esto implica que la espiral de Tránsito combina fuerzas constructivas y destructivas: se puede seguir el camino de la sabiduría, pero al hacerlo habrá que enfrentarse a una serie de obstáculos. La forma de la espiral se hace eco del quinto principio de las heterotopías según Foucault, para quien estos espacios implican un sistema de apertura y clausura que las aísla y al mismo tiempo las hace penetrables. Entrar en este espacio, además, supone una obligación (como en el caso de las prisiones) o hace necesario pasar por un rito o una purificación (Foucault 1994: 759), que en Tránsito viene representada por el trabajoso viaje hacia el centro de la espiral. Además, tal y como observa Durand en referencia a Jones y a Baudouin, los lugares aislados, las islas, pueden representar la imagen mítica de la madre (Durand 1999: 232) y, por razones uterinas, lo que hace que un lugar sea sagrado es su clausura y esto incluiría a islas con simbolismo amniótico. La isla, así podría leerse la ciudad de Tránsito con sus calles acuáticas circuladas por barcos que también pueden entenderse como islas[13], es un lugar sagrado que representa el arquetipo de la intimidad feminoide (Durand 1999: 238-239). Y es en el contexto de lo insular como refugio materno que Karl Philipp Moritz escribe: “A small Happy Isle on a stormy sea, fortunate is he who can sleep securely on its breast…” (apud Durand: 225).
A las presencias de los cinco barcos, se suma la ausencia representada por una especie de barco vacío, sin nadie que lo capitanee, al pie de la torre que corona el centro de la ciudad; suponemos que un ser, que ha llegado en barco, está en esa torre. En el centro de la torre se vislumbra un extraño pájaro (“lugar para […] otros pájaros”, decía Zambrano). Los colores que predominan son el dorado de la arquitectura, el blanco y el gris, producido éste último por el reflejo del cielo ennegrecido en el espejo de las aguas del mar. El dorado o el amarillo siena es un color muy importante en Varo, quien en su Sueño 3 lo define como “fuerza conciliatoria y determinante” (1999: 122). También dorados son un par de lazos que coronan dos de las embarcaciones fantásticas. Segun Cirlot, “se relacionan particularmente con la espiral los lazos y serpientes” (2006: 201).

Transito en espiral, Remedios Varo

Video:

Fuentes:

http://www.wikipaintings.org/en/search/remedios%20varo/1#supersized-search-276501

http://es.wikipedia.org/wiki/Remedios_Varo

http://pendientedemigracion.ucm.es/info/angulo/volumen/Volumen05-1/varia05.htm