Tiempo prestado, Francisco M. Ortega Palomares

Huele a invierno en abril
porque la lluvia trae
hielo en su corazón
y moja todo con nombres de otros días,
con gotas de ansiedad.

Vivo en diciembre en un país de sol
y me derrito cuando escucho la luz tan cegadora
escurrirse por las cañerías de las semanas,
devoradora de este tiempo
que nos prestaron para vivir.