Michelle Angiolillo, un magnicidio siempre es justicia

Nació en Foggia, cerca de Nápoles, al sur de Italia, donde permaneció como trabajador ferroviario hasta que salió de Italia, perseguido a causa de su actividad de agitación en contra de las autoridades locales. De Italia pasó a Francia en 1895, y de ahí a Suiza, donde se ocupó como tipógrafo y periodista hasta ser acusado, multado y encarcelado en 1896, por sus escritos políticos. Logró evadirse de la prisión y pasó nuevamente a Francia, y luego a España, donde estableció contactos políticos con el movimiento obrero en Barcelona.

Estaba en Barcelona cuando se suscitaron los hechos de la Calle Cambios Nuevos. El estado de sitio impuesto por la Guardia Civil y los persistentes rumores sobre los horrores que se perpetraban contra los detenidos en Montjuïch fueron buenas razones para verse persuadido a salir de la ciudad rumbo a Francia.

En Marsellas fue arrestado y se le encontró en violación de ley al poseer cédulas falsificadas. Se le envió a Bélgica, donde trabajó por un tiempo en una imprenta. Finalmente partió a Inglaterra en 1897. En Londres hizo contacto con los exiliados españoles, y tuvo también contacto personal con las víctimas de los sucesos de Montjuïch. Se empleó en una imprenta llamada Typographia y se activó inmediatamente en las labores de proselitismo anarquista. Contaba en este momento con 27 años de edad.

Asistió a la manifestación masiva en Trafalgar Square el 30 de mayo, organizada por el anarquista Joseph Perry del Spanish Attrocities Committee.

Pudo comprobar de cerca la crueldad de la represión burguesa, en la carne mutilada de dos trabajadores torturados, Oller y Gana, que le mostraron a él y a otros anarquistas reunidos en casa de uno de ellos, las escalofriantes cicatrices que condenaron a Cánovas a su destino violento.

Frank Fernández nos cita el testimonio de uno de los presentes:

“Yo he visto las cicatrices de Francisco Gana en sus manos, las que fueron quemadas con hierros candentes para que acusara a alguien, le sacaron las uñas, lo amordazaron y apretaron al máximo hasta que su boca quedó abierta por horas. Lo hicieron caminar por su celda cuatro días y noches, sin descanso. Le aplastaron la cabeza con una máquina compresora. Finalmente le arrancaron los testículos.”

El incansable doctor Betances formó parte del coro que machacó con insistencia el punto propagandístico necesario: el estado español representaba un sistema sádico que se ensañaba sobre gentes indefensas, como ocurrió con los reconcentrados en Cuba, insurrectos en armas, como fue con los revolucionarios cubanos y filipinos, que eran sumariados cuando caían prisioneros, y ácratas en rebelión, como demostraron en los sucesos de Montjuïch. Siempre ha sido el deber de todo ser humano civilizado oponerse a este tipo de barbarie.

Casi instintivamente, Angiolillo se dirigió a Francia, con el revólver que adquirió en Londres en su bolsillo. Prosiguió a París, y a través de sus contactos dentro de la fraternidad anarquista, buscó presentarse ante el doctor Betances.

En el consultorio del doctor Betances

En otras fichas se han presentado diferentes aspectos de la presencia del revolucionario caborrojeño en París. Aquí repetimos que su despacho en el 6 bis Rue Châteaudun era escenario de juntas y reuniones regulares de diferentes grupos revolucionarios con los que el doctor mantenía íntimas y cálidas relaciones. Naturalmente, primero entre ellos, estaba el grupo del exilio cubano, del cual Betances, reclutado personalmente por Martí, era la principal y más activa figura política.

El doctor Ramón Emeterio Betances

Betances fue instrumental en que el
Partido Revolucionario Cubano lograra
casi todas sus metas en Europa. Aún así,
en el momento de la verdad, la burguesía
cubana lo abandonó en su empeño de lanzar
una expedición libertadora a Puerto Rico antes
de que los yankis invadieran su Patria.

Entre los más frecuentes estaban los anarquistas, tanto de Francia como italianos, que convergían en casa del eminente médico, hombre de ciencias, apasionado de la libertad, y activista incondicional de todas las causas revolucionarias.

Uno de ellos, Domenico Tosti, lo dirigió a una de las charlas. A partir de ese momento, Angiolillo encontró su camino y repitió su visita intermitentemente. En una de esas visitas, y en privado, Angiolillo le propuso a Betances darle un duro golpe al régimen español, matando al infante futuro Rey de España, Alfonso XIII, o a su madre, la Reina Regente María Cristina.

La Reina Regente María Cristina de Austria
y su hijo el príncipe y futuro rey Alfonso XIII
de Borbón.

Betances lo detuvo, interrumpiéndolo. Le rechazó el plan sin ambigüedades, calificándolo de un grave error que sería mal visto y causaría gran repugnancia en todo el mundo; el Rey, después de todo, era un niño y nadie lo vería como responsable de los crímenes cometidos por el estado español. Sobre darle muerte a la Reina Regente le dijo igualmente que sería una mala acción, que sería rechazada de plano incluso en las Antillas, ya que la muerte violenta de una mujer se vería más como un acto de cobardía que otra cosa.

Fue entonces que se insinuó en la conversación, o tal vez Betances se lo dijo directamente, nunca se sabrá de manera cierta, que el único responsable de la política genocida de España contra Cuba, y de las atrocidades de Montjuïch, llevaba el nombre de Antonio Cánovas del Castillo. Esa conversación terminó un poco más tarde sin mayores consecuencias.

Cánovas del Castillo

No todos los narradores coinciden en la secuencia precisa de eventos. Angiolillo regresó al despacho del doctor Betances al día siguiente, el 30 de julio de 1897, para despedirse, y tal vez para solicitar ayuda económica para su misión de extinguir la vida de Cánovas, si ya no lo había hecho en los días anteriores. Betances no se la brindó de momento, pero algunos de los que han investigado y reconstruido los eventos, infieren que en un plazo relativamente corto Angiolillo recibió un sobre anónimo con mil (otros dicen que quinientos) francos en su interior, y que con toda probabilidad fue Betances quien decidió que ese dinero llegara a manos del anarquista italiano.

Pocas horas más tarde, Angiolillo partió para España, en asecho de su víctima.

El fin de Angiolillo en España y de España en América

Angiolillo finalmente encontró su presa en Santa Águeda, hospedaje de baños medicinales para los acomodados de España. Allí se hospedó él también bajo el nombre de Emilio Rinaldi, y asumió la identidad de un corresponsal italiano. Hay que suponer que, para no llamar la atención, tuvo que vestirse y calzarse a la moda de un caballero pudiente, lo que significaría que le fue necesario gastar cantidades de dinero a estos efectos.

Se cruzó con Cánovas varias veces, buscando el momento oportuno para el golpe, que finalmente se le presentó ese domingo al mediodía. Es de suponerse que, en ocasiones de encuentros casuales durante los días del acecho, se saludarían cordialmente, sin que se despertaran suspicacias.

Cuando se le presentó la oportunidad, pudo acercársele sin causar alarma. Con parsimonia, extrajo el revólver de su bolsillo y comenzó su faena.

Asesinato de Cánovas Santa Agueda Guipuzcoa el 8 de agosto de 1897

Después de disparar el tercer tiro, Angiolillo bajó el arma. No huyó. Su primera confrontación fue con la mujer que él acababa de hacer viuda, Joaquina de Osma, que al escuchar la primera detonación, parece haber intuído que su marido estaba en peligro y corrió escaleras abajo. En ese plazo se escucharon la segunda y tercera detonación. Al ver la escena sangrienta, la espantada mujer encaró al verdugo de Cánovas con palabras fuertes. Angiolillo la dejó expresar sus emociones, y entonces le respondió, sin delatar ninguna emoción de su parte, que él había cumplido con su misión, pero que ella no corría ningún peligro. Nos citan los cronistas que le dijo:

“A usted la respeto porque es una señora honrada; pero he cumplido con mi deber y estoy tranquilo. He vengado a mis hermanos de Montjuïch”.

En esos instantes fue apresado por varios de los veinticinco guardias civiles (y nueve agentes de la policía secreta) que suponían velar por la seguridad del Presidente del Consejo de Ministros. Fue conducido inmediatamente, fuertemente encadenado y bajo estricta vigilancia al cuartel de Vergara, cerca de la hospedería. Angiolillo nunca perdió la calma. No dio explicaciones ni pidió consideraciones de ninguna clase. Fue enjuiciado en la mañana del domingo, 15 de agosto por un Consejo de Guerrra, a puertas cerradas, que lo condenaron a morir. Angiolillo intentó plantear unas declaraciones políticas al concluir el juicio, pero no le fue permtido por los oficiales encargados.

El 18 de agosto, en Madrid, se validó el fallo del tribunal de Vergara por un Tribunal Supremo de Marina y Guerra.

Michelle Angiolillo de pie, antes de ser asesinado.

La sentencia se ejecutó el 20 de agosto de 1897, a las once de la mañana, en el garrote vil, en el patio de la misma prisión de Vergara. Según se le atornillaba el collar de acero en contra de su garganta, emitió como pudo el grito de “¡Germinal!”, la consigna de guerra de clases del anarquismo internacional (naceran otros nuevos).

Foto. Angiolillo es ejecutado a garrote vil

Al enterarse del hecho, Betances comprendió la magnitud del asunto. España le exigió a las autoridades francesas que expulsaran al doctor Betances y a otros exiliados cubanos. Solamente el prestigio del doctor, y su reputación entre las masas parisinas, y en círculos influyentes de la política de la ciudad, mantuvieron a raya a las autoridades francesas. En una carta escrita el 13 de agosto de 1897, a Gonzalo de Quesada, una semana antes de la ejecución de Angiolillo, Betances expresaba:

“La venganza de Maceo ocurrida en Santa Águeda, el meeting socialista en que un cubano, Tarrida del Mármol, sobrino de Donato, tomó la palabra, la fuga de Justo García y de Planas de Chafarinas, han creado aquí un movimiento algo escabroso para nosotros y hoy he sabido por mis vecinos que mi casa se halla muy vigilada por la policía”.

Betances, el veterano conspirador —y quien siempre entendió que el deber de cada revolucionario era conspirar en todo momento contra el enemigo— manejó con cautela los resultados de los acontecimientos, pero nunca le tembló el pulso. Los medios noticiosos de toda Europa acechaban al galeno puertorriqueño en búsqueda de una entrevista reveladora. A preguntas de L’Intransigeant, periódico socialista de París, sobre su sentir en relación a los sucesos de Santa Águeda, Betances se expresó así:

“No aplaudimos, pero tampoco lloramos”.

Declaró al periódico La Luz de Lisboa:

“Cánovas había caído bajo el golpe de Angiolillo, que a fin de cuentas asesinó a un hombre, mientras que su víctima asesinó a un pueblo”.

El régimen canovista se sacudió, pero no colapsó inmediatamente. Las ruedas del estado se movieron rápidamente para recobrar el balance, y en poco tiempo ya Sagasta tenía el timón del gobierno y del régimen en sus manos.

No obstante, ya la suerte estaba echada. Con Cánovas, el único político español con prestigio de estado e influencias diplomáticas en las cancillerías europeas, sacado del camino, la maquinaria imperialista de Estados Unidos vio el terreno limpio para subirle la candela al fogón, y comenzó a dar pasos inexorables hacia la confrontación final con España.

Personas Mencionadas:

Michelle Angiolillo, Joseph Perry, Oller, Francisco Gana, Frank Fernández, Betances, Martí, Domenico Tosti, Alfonso XIII, Reina Regente María Cristina, Antonio Cánovas del Castillo, Emilio Rinaldi, Joaquina de Osma, Gonzalo de Quesada, Tarrida del Mármol, Justo García, Planas de Chafarinas

 

Fuentes:

http://www.pr1898.com/1898/fichas/magnicidio/angio6_fichas.php

http://www.pr1898.com/1898/fichas/magnicidio/doctor7_fichas.php

http://www.pr1898.com/1898/fichas/magnicidio/final8_fichas.php

http://www.portaloaca.com/historia/biografias/3964-michelle-angiolillo-el-hombre-que-mato-al-presidente-canovas-del-castillo.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Michele_Angiolillo

http://gipuzkoa.cnt.es/spip.php?article232

http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?f=19&t=18477

http://www.fdomingor.jazztel.es/asesinato%20canovas.html

http://www.questionarioperildestino.it/site/materialiblog/17-un-anarchico-giustiziere.html