El nombre de las facturas y la creación de la primera sociedad de resistencia

Algunas facturas tienen curiosos nombres nacidos de la burla sindicalista anárquica hacia los sectores oligárquicos. Esos nombres perduran hasta hoy en día.

El nombre de las facturas y la creación de la primera sociedad de resistencia

Las facturas, masas dulces de la panadería que tienen sus orígenes en países europeos (según sea el tipo de masa) formaron parte del folclore gastronómico argentino desde tiempos antiguos. La palabra factura proviene de facere, hacer, y eso es lo que hacían laboriosamente los panaderos.

Cuenta la historia argentina que en 1888 la Sociedad de Resistencia Cosmopolita de Obreros Panaderos (el Sindicato de obreros de panadería que había organizado Errico Ferrer, combativo anarquista) realizó la primera huelga de protesta. Durante los 10 días que duró la huelga, los panaderos sumaron una cuota de humor al combate.

Entro de las cuadras, las masas crudas de factura fueron tomando formas caprichosas a las que le daban nombres jocosos, una burla dirigida hacia los sectores oligárquicos y conservadores del país. Así nacen los cañoncitos como respuesta al ejército, los vigilantes que emulan a la figura policíaca y los controversiales sacramentos, bolas/borlas de fraile y suspiros de monja como cachetazos hacia la Iglesia.

Al concluir la huelga (en la que los panaderos lograron sus objetivos), las nuevas facturas siguieron formando parte del surtido de bollerías que ofrecen las panaderías. Al día de hoy esos términos aún siguen usándose para nombrarlas, aunque ya de manera inconciente.

Sacramentos
Libritos
Bombas
Vigilantes
Borlas de fraile

“…rara vez pensamos el vínculo entre nombre y forma, entre palabra y cosa, menos aún la relación entre origen político-lingüístico y costumbre gastronómica. Las palabras suelen osificarse en el uso cotidiano, y lo que en un tiempo fue escándalo, hoy es rutina. Por su parte, el anarquismo argentino ha quedado angostado a un mínimo caudal político, y su audibilidad política es muy escasa. Y sin embargo, cada vez que mordemos una factura, el crujido de lo que en otros tiempos fuera sarcasmo sedicioso popular resuena entre los dientes”.

Creación de la primera sociedad de resistencia

El 18 de julio de 1887, gracias a la iniciativa del anarquista Ettore Mattei, se funda oficialmente en Buenos Aires (Argentina) la «Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos» y , paralela a ella, una asociación de apoyo mutuo. Será la primera sociedad de resistencia obrera de la República Argentina y, aunque el carácter anarquista no aparecerá de manera explícita, se basará en los principios anarcosindicalistas de la acción directa y la huelga revolucionaria. Errico Malatesta, entonces en este país, redactó los estatutos, que sirvieron de modelo para otras sociedades de resistencia creadas por anarquistas, como los zapateros, los zingueros, los mecánicos o los carpinteros.

Panaderos anarquistas

El secretario-gerente de esta asociación fue Ettore Mattei, quien ocupará el cargo durante nueve años. Anarquistas destacados de esta sociedad fueron Francesco Momma, Rafael Torrents, José Eyra y Marino Garbaccio. Entre enero y febrero de 1888 mantuvieron una huelga que fue ganada por los obreros, pero una nueva huelga entre enero y febrero de 1890 fracasó. Esta sociedad de resistencia editó entre 1894 y 1930 el periódico El Obrero Panadero, del que fue el primer redactor jefe Mattei mismo. Su bandera era cuadrada y roja con el «globo atmosférico» y la leyenda «Solidaridad» con dos espigas de trigo y dos manos que se encajaban. Se constituyeron secciones en La Plata y Rosario. Las condiciones de trabajo de los panaderos eran verdaderamente duras y se efectuaba en pequeñas empresas y para grupos de dos a cinco trabajadores (maestro de pala, amasador, uno o dos ayudantes, estibador y encargado de maquinaria) los que se añade uno o dos repartidores, uno o dos dependientes y un peón de patio. El horario de trabajo nocturno marcaba y singularizaba los panaderos del resto de oficios, los aislaba del resto y los dotaba de una gran libertad de expresión. Formaban pequeñas comunidades laborales y en muchos casos dormían o vivían en el mismo lugar de trabajo. En muchas panaderías el propietario – un obrero que se había independizado – convivía con sus obreros, lo que provocaba no pocas fricciones. Los abusos patronales comprendían largas jornadas laborales de hasta 11 horas, sueldos bajos, comida de poca calidad, falta de condiciones higiénicas y actitudes paternalistas de control.

Integrantes de la “Sociedad Cosmopolita de Resistencia
y Colocación de Obreros Panaderos”.

Los panaderos de este sindicato bautizaron con nombres burlescos sus productos de panadería, como «vigilantes» (delator), «bolas de Fraile” o “suspiros de monja», nombres que se emplean actualmente.

Videos:

http://www.youtube.com/watch?v=y9YrwDxHkvc

Fuente:

http://www.viagourmet.com/noticias/gourmet/facturas-la-burla-sindicalista.html
http://www.lacapital.com.ar/columnistas/Lvilche/noticia_0035.html
http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/movimiento_obrero_hasta_1943/anarquistas_y_socialistas.php
http://cannelledc.blogspot.com.ar/2011_11_01_archive.html